Acrofobia: un temor que no hay que confundir con el vértigo

Acrofobia: un temor que no hay que confundir con el vértigo

Aunque es normal sentir cierto desasosiego a muchos metros de altura, como ocurre por ejemplo cuando subimos a una elevación desde la que se corre un riesgo de precipitación al vacío en caso de no andar con cuidado, lo cierto es que al fin y al cabo eso no deja de ser una cuestión de sentido común que nada tiene que ver con la acrofobia.

Por el contrario, existen personas incapaces de llevar a cabo acciones cotidianas del estilo de subir una escalera, asomarse a un mirador o atravesar un puente. Ellas sí padecen una fobia que puede llegar a ser bastante limitante para sus vidas y que consiste en tener miedo a las alturas o acrofobia.

Hay otras fobias que también impiden, o limitan, la vida de las personas. Por ejemplo, la agorafobia, de la que puedes leer todo aquí, la hemofobia, obtén más información sobre ella, la claustrofobia o la aerofobia, de la que puedes informarte en https://fobias.online/aerofobia/.

Qué es la acrofobia

Esta fobia va bastante más allá de la impresión que puede causar el alejamiento del suelo. Se trata de un miedo desproporcionado e irracional a las alturas basado en un temor patológico del sujeto a caerse y morir.

Dicho trastorno conlleva una serie de efectos fisiológicos y psicológicos tan negativos que no se controlan, paralizando a la persona. Así las cosas, quienes lo padecen tienden a evitar todas las situaciones que impliquen encontrarse a una cierta altura.

Por otra parte, la que nos ocupa es una de las fobias más comunes del mundo, hasta el punto de que se calcula que afecta a entre un tres y un cinco por ciento de la población mundial, en mayor o menor medida. No existe un perfil concreto de personas que desarrollen esta alteración, si bien parece ser que jóvenes y mujeres son más propensos a padecerla.

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Cuáles son las causas del miedo extremo a las alturas

Las causas más comunes de esta fobia que puede llegar a limitar la vida de quien la padece son:

  • Sesgos cognitivos. La persona que tiende a pensar demasiado en un peligro potencial termina desarrollando una sensación de miedo y, conforme vaya incidiendo más en ello, más miedo sentirá, hasta cuando la situación de altura o desnivel deje de estar presente
  • Experiencias previas. Haber sufrido un percance en las alturas hace que se rememore la situación de miedo que se tuvo en aquella ocasión, apareciendo cada vez que la situación se vuelva a dar. Esta es la razón de que se  magnifique la posibilidad de que suceda nuevamente, junto a sus posibles consecuencias
  • Cuadros de vértigos. El vértigo responde a una disfunción en el sistema del equilibrio, residente en el oído, o a un problema de cervicales, que produce una sensación de desmayos o mareos. Una persona con problemas de vértigo, sea por razones físicas o aprendidas, es candidata a desarrollar un miedo a las alturas.

Diferencias con el vértigo

De lo que acabamos de explicar se deduce que vértigo y acrofobia no son lo mismo, pese a que a menudo se haga referencia al primero como sinónimo de lo que una persona experimenta a través del miedo a las alturas.

La principal diferencia entre ambos conceptos radica en que el vértigo es, de modo específico, una ilusión que hace pensar al individuo que las cosas que están a su alrededor (suelo incluido) se giran o agiten, haciendo que pierda el equilibrio. Cuando se encuentra en una situación como la cercanía al borde de un precipicio o similar vacío descendiente, el fenómeno es conocido como vértigo de la altura.

Dicho esto, no puede negarse que la acrofobia guarde una relación con el vértigo de altura, pero sin ser técnicamente lo mismo y, como mucho, el segundo puede encontrarse entre la sintomatología del miedo a las alturas.

Qué síntomas presenta el terror de las alturas

Igual que se constata en cualquier tipo de fobia, la que estamos analizando se expresa mediante una serie de síntomas que se manifiestan en situaciones específicas. Algunos de estos síntomas se comparten con el resto de miedos patológicos, siendo el desencadenante (fuente del miedo) lo que más varía.

Los principales síntomas del terror a las alturas son:

  • Agitación y tensión muscular. Este incapacitante miedo se expresa, entre otros, a través de un estado de tensión muscular que propicia que todo el cuerpo se agite con temblores. La razón es que el sistema nervioso simpático está muy activado, lo que hace que las fibras musculares reciban más señales de activación con el fin de que se preparen para reaccionar con rapidez
  • Pánico. En aquellos casos en los que la sensación de miedo es muy extrema, llegando a ser abrupta, pueden darse ataques de pánico
  • Ansiedad. Anticipar accidentes y desgracias ante la visión de un precipicio desencadena la aparición de la ansiedad, o lo que es lo mismo, de un estado de activación cognitiva y fisiológica, en la que los posibles peligros concentran el foco de atención
  • Pérdida de control. Esta fobia tiene ente sus aspectos cognitivos la pérdida de control, o sea, la incapacidad de gestionar adecuadamente procesos ejecutivos del estilo del manejo de la atención
  • Dolor de cabeza. El fuerte aumento del pulso sanguíneo hace que además aparezca una sensación de falta de aire
  • Tras la aparición del resto de los síntomas, es frecuente el experimento de un dolor de cabeza producido por los bruscos cambios en la presión sanguínea y por la sobre-activación a la que es sometido el sistema nervioso

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Cómo superar esta fobia  a través de la exposición

Las terapias cognitivo-conductuales se han revelado como las más eficaces en este sentido. En particular, la exposición se utiliza mucho tanto en esta como en otras fobias e implica enfrentarse gradualmente a la fuente del miedo, estableciendo objetivos sencillos a corto plazo.

Lograrlo pasa por acudir físicamente a lugares elevados en compañía del psicoterapeuta o utilizar la valiosa herramienta de la realidad virtual. Cada vez que sea superado un objetivo, como permanecer 30 segundos en el borde de un precipicio, se pasa a una fase más compleja.

De esta manera, el individuo va superando una serie de pruebas ordenadas según su nivel de dificultad, acumulando progresos, siempre bajo la atenta supervisión y dirección de un profesional instruido en estas técnicas.

Muchas veces se piensa que algunos de estos trastornos son algo normal, y sin embargo no lo son. Son muchas las personas que pueden padecer miedos irracionales y ni siquiera son conscientes de que sufren dicho miedo. En esta página puedes saber cuáles son las fobias más comunes, y averiguar si tienes algún síntoma.

Algunos ejemplos de las fobias más reconocidas, para que te hagas una idea, son la glosofobia, puedes leer más sobre ella, la belonefobia, obtén toda su información en este link, la dermatopatofobia, de la que puedes saber todo haciendo click aqui, la aracnofobia y la cinofobia, de la que puedes leer en este enlace.

Vídeo donde explican que es la acrofobia o miedo a las alturas:

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