Aracnofobia: un miedo extremo que tiene solución

Aracnofobia: un miedo extremo que tiene solución

Con relativa frecuencia las arañas entran en contacto con los seres humanos y sus hogares. Estos pequeños artrópodos se instalan en las distintas dependencias, manteniéndose allí con la idea de ir alimentándose de insectos. Aunque la mayoría de ellas no suponen amenaza alguna para las personas, son muchas las que desarrollan aracnofobia o miedo extremo a las arañas.

Las personas que padecen este desorden sienten un pánico atroz y desmedido respecto de estos seres, presentando severas dificultades y extremas reacciones ante su sola visualización y hasta ante la evocación de las mismas en su mente.

El miedo a las arañas no es la única fobia común relacionada con animales. El temor a los perros también es muy frecuente y se conoce como cinofobia, de la que puedes leer más. Estas pueden ser incontrolables porque no sabes cuándo te vas a encontrar un perro o una araña. Lo mismo que sucede con la hemofobia, porque no sabes en qué momento vas a estar ante una situación donde puedes ver sangre. Al igual que la claustrofobia, de la que puedes saber todo en este enlace.

Qué es la aracnofobia

La que nos ocupa es una fobia específica generada por animales caracterizada por un pánico irracional a las arañas y a otros artrópodos similares, como puedan ser los escorpiones. Es una de las fobias más antiguas y habituales entre la población.

Es importante partir de la base de que de las 46.000 especies de arañas existentes en el mundo, apenas 400 suponen un auténtico peligro para los humanos, motivado por su veneno. Aunque de todos es conocido que no es un animal que goce de las simpatías del común de los mortales, lo cierto es que el temor que presentan los aracnofóbicos nada tiene que ver con la lógica.

No en vano, llega a tal lo irracional de esta alteración que estos sujetos pueden experimentar sensaciones de pánico tan solo con ver imágenes de arácnidos en televisión, libros o Internet.

Aracnofobia 1

Cómo afecta este trastorno a la vida diaria

Quienes padecen este trastorno tienen a rechazar cuantas invitaciones impliquen permanecer en espacios abiertos en los que exista vegetación, dado el elevado número de posibilidades de encontrarse con alguna araña en estos lugares.

No obstante, la realidad es que las arañas se pueden encontrar en prácticamente todos los lugares pues son unos artrópodos versátiles capaces de crear sus redes en zonas frías, calientes, húmedas o secas. Además tienden a refugiarse en los hogares, en especial en aquellos sitios que estén menos limpios como los sótanos o buhardillas o las esquinas de los techos.

Dicho esto, no es raro imaginar que la aracnofobia puede convertirse en todo un problema para el sujeto que la sufra, acarreándole  un aislamiento social importante toda vez que ni siquiera llegue a sentirse seguro en su propio hogar pero mucho menos todavía en aquellos lugares en los que vea claramente comprometida su seguridad por el incremento de posibilidades de encontrar algún arácnido.

Cuáles son las causas del miedo hacia las arañas

Aunque las causas de la fobia a las arañas han sido ampliamente debatidas entre los expertos, una de las hipótesis más aceptadas está vinculada con la teoría de la preparación de Seligman, la cual propone que ciertos estímulos se vinculen a respuestas específicas debidas a la transmisión genética de tendencias conductuales que puedan resultar protectoras para el ser humano.

Con esta premisa, la especie humana habría ido asimilando la potencial peligrosidad de las arañas a lo largo de su evolución, heredando una natural tendencia a evitarlas.

Otra teoría está basada en el concepto de que la aracnofobia tiene su origen en el aprendizaje, constituyendo una respuesta adquirida que se ha potenciado por un proceso de condicionamiento.

La vivencia de un suceso traumático relacionado con las arañas (como el haber sido mordido por una durante la infancia o saber del fallecimiento de alguien como consecuencia de la mordida de una especie venenosa) propicia que los arácnidos se asocien con la ansiedad y el temor, generando la evitación como mecanismo de escape, logrando el indeseado efecto de ver reforzado dicho temor.

Qué síntomas presenta el sujeto aracnofóbico

Ya hemos aludido a que la persona con esta fobia va a evitar acudir a aquellos lugares en los que exista una posibilidad, por remota que sea, de toparse con un arácnido. Aparte, de encontrarse en algún sitio en el que repentinamente sospeche la presencia de alguno, la aparición de algún síntoma entre los que se encuentran los ataques de pánico está asegurada.

Sin embargo, en el caso de que efectivamente alguno de estos artrópodos haga acto de aparición, es probable que el individuo se arme con algún objeto alargado, persiguiéndolo y atacándolo, presa del miedo y el asco, e inmerso en su necesidad de terminar con él para volver a sentirse seguro nuevamente.

En determinados casos, esta fobia puede llegar a afectar la percepción de la persona sobre lo que es real y lo que no, debido a que su temor es infundado en la mayoría de los casos. Aparte, igual que sucede en la mayoría de estos desórdenes, existen diversos síntomas de fobias a las arañas, cuyo carácter es fisiológico y que ayudan en gran manera a su diagnóstico.

Estos síntomas van a depender del nivel de fobia del individuo. Algunos de los más frecuentes son:

  • Ataques de pánico acompañados de llanto y gritos
  • Dolor de pecho provocado por el miedo
  • Respiración agitada
  • Mareos o náuseas
  • Dolor estomacal
  • Sudoración excesiva
  • Parálisis corporal temporal instantánea ante la exposición visual a una araña e incluso ante su sola presencia

Aracnofobia 2

Cómo superar la fobia a los artrópodos

El tratamiento de primera elección para plantar cara a la aracnofobia suele ser la terapia de exposición. En ella la persona tratada será expuesta gradualmente a una jerarquía de estímulos asociados al contacto con las arañas.

Lo normal es comenzar con estímulos sencillos del estilo de vídeos o fotografías para con posterioridad avanzar hacia la visualización de telarañas y, al final, llegar a la presentación de un arácnido real a distintas distancias (pudiendo llegar hasta a tocarlo).

Si el nivel de ansiedad es demasiado elevado para realizar la exposición en vivo, puede hacerse en imaginación. E incluso esta última puede ser la manera introductoria de la exposición real.

También se ha podido constatar la eficacia de las técnicas de relajación, bien ante el estímulo fóbico o bien como preparación al mismo, como las técnicas de respiración o de relajación muscular progresiva, hasta llegar a reducir el nivel de ansiedad que va a sentirse.

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Explicación en vídeo sobre la aracnofobia o miedo a las arañas:

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